TÚ TODA


lo que te entrego es tu propia persona, amada en cada una de sus partes.

John Berger: De A para X.


Tú toda eres todo, tú sola eres todas, tú me pones toda
La miel en los labios con sólo nombrarte entera o por partes:

Tu pelo me apela, tu frente me afronta, tus cejas no cejan
De cegarme cien veces, tus ojos me enojan si no quieres mirarme

Tu nariz me eriza, tu boca me aboca, tus labios, la vida
Tu risa me rinde, tus dientes, deleite, y tu voz, melisma

Tu mentón me entona, tu cuello, collado
Donde me he trepado para tener buenas vistas
Tus pechos me han hecho alpinista del lecho

Tu ombligo es mi amigo, tu cintura es mi cultura
Si el tardar es tu sintaxis, tu sentido, tú sin ropa

Tus muslos  maduran la fruta del bosque que es mi alimento
Tu silo me asila, tu anillo me anula, tu abismo es lo mismo

En ti cabe todo, sin ti no soy nada, contigo, uno y trino
Dicho en dos palabras: la rosa y las espina, hombre y erecto

Tu nuca se oculta, tu espalda es el mapa de las constelaciones
Mi signo resbala por la curvatura de tu espacio-tiempo

Me encanta el momento en que abres la puerta
Y entro en el campo de tu influencia
A través del espejo…
Me ciega el destello de una supernova

Tu columna me vertebra, tus caderas me encadenan
Te he visto vestida, pero fue hace mucho tiempo

Tú encima y yo debajo, tú, campana, y yo…

Es día de fiesta: ¡arriba, abajo, al centro y adentro!

Letra y música: José Blanco
Tú toda en myspace

OFRENDA


Te traigo la tristeza que precisas,
la propia desazón que te hace falta,
pura ansiedad tendente al desafuero,
la hecatombe biliar sobre tu ara.

Te traigo un tiempo muelle y desasido,
con un palmo de aire entre tú y el suelo,
la calma atemporal de los armarios
y tu infancia escondida entre membrillos.

Hoy traigo ante ti un vértigo ancestral,
cual vida celebrándose a sí misma:
orquídea impúdica, gladiolo en llamas
o llameante laurel de los sentidos.

Hoy me traigo ante ti tal como eres,
para que descanses o te hagas daño,
para que todo fluya y no te bañes
dos veces dentro de la misma piel.

Vengo leyendo el libro de la vida
por el capítulo que me has marcado.
Óyeme pronunciar tu nombre, óyelo
clamar su corazón, su descendencia...

Óyelo en la amalgama del idioma
condensar la memoria en una voz,
frágil como una mina anti-persona
que estallara en mi vida para siempre.

Ahora escoge tu nombre y tu oración.
Ten presente tu propia inconsistencia
y recuerda que nadie vuelve…
                                   Amén.